Hace unos años atrás una noche me fui a dormir, entre serena y nerviosa. Sabia que al otro día mi vida cambiaría para siempre.
Dormí, poquito…pero dormí… esa paz que me embargaba me sorprendía…yo no soy así… pero alguien me estaba ayudando para permitirme disfrutar de ese momento.
Sonó el despertador, me levante, me bañé, me vestí, me hice brushing, mire el bolso si todo estaba listo, me aseguré de tener el polvo y un peine en mi cartera no me pregunten porque pero consideraba que era necesario en esos momentos.
Javier se levantó, se preparó, miramos el departamento por última vez, sabíamos que nada, nada iba a ser igual, en unas horas nuestras vidas cambiarían.
Nos pasaron a buscar y nos fuimos.
Esperamos un ratito en la entrada y luego nos dijeron a donde nos debíamos dirigir.
Llego María, me pidió que me sacara la ropa, me dio una bata, y le dijo a Javier si podía esperar afuera.
Me cambiaron de habitación, llegaron mis viejos, mis tías, mis suegros, mis cuñadas, mis primas, ¡¡¡Hagan callar a la Tía Corina o no se da cuenta que me duele!!!!.
Entre María y Pablo decidieron que ya no podíamos esperar mas, que lo mejor era pasar al quirófano.
Agradecida, no aguantaba más.
Quería que Javier este conmigo, no lo dejaron.
En un santiamén estaba lista, me subieron a una camilla y me llevaron, llegó el anestesista, respira hondo, apreté fuerte la mano de María, todo paso pronto.
Unos veinte minutos….y el sonido mas lindo del mundo….guaaaaaa guaaaaaaaaaaaa.
Si, Lara habías llegado al mundo, te pusieron a mi lado, te bese toda toda, (como podia porque me tenían como estaqueada) me ensusie la cara, pero no me importaba nada, no podía creer lo que estaba viendo, MI HIJA, nuestra hija Ja, tan esperada, tan querida desde el primer momento que supimos que ibas a venir e incluso antes.
Te llevaron para hacerte los controles, volvieron para decirme que todo estaba bien, estabas hecha una muñequita, con el trajecito que habíamos elegido para que estrenes ese día.
Hay Bebe, que lindo que fue, pasaron cuatro años pero nunca me voy a olvidar de cada detalle, por ejemplo cuando al fin te llevaron con migo a la habitación, (los invitados no se iban mas). Rogué para que te traigan conmigo y así lo hicieron te dí la teta (mi gran preocupación) y dije “ahh pero no duele nada” hasta queeeee…..haaaaaaaaaaaaayyyyyyy te prendiste en serio, lo otro era un ensayo, un reconocimiento del terreno, te cuento que no la soltaste hasta el año y medio.
Amorcito, princesita mía, cuanto cuanto te quiero, sabés cuanto? Como el cuadro…y SI SI eso es muuuuuuuucho.
Aprovecho para pedirte perdón por mis errores como madre… y bueno gorda te toco ser la primera… ya algún día me vas a entender.
TE amo y estoy muy orgullosa de vos.
